Las auditorías de grupo, especialmente según la ISA/HKSA 600 (revisada), requieren algo más que la coordinación de auditorías separadas: exigen una estrategia proactiva basada en el riesgo que integre el trabajo de los componentes en una opinión de grupo coherente. Con expectativas reforzadas en torno a la comunicación, el acceso, la supervisión y las pruebas de consolidación, los auditores principales deben orquestar las funciones, las responsabilidades y la documentación en todos los equipos globales. Este artículo explora estrategias prácticas para definir el alcance de forma eficaz, gestionar los flujos de instrucciones, superar las limitaciones de acceso y evitar los puntos de fallo comunes. Desde los recorridos de consolidación hasta el control del riesgo de agregación, la ejecución satisfactoria depende de una planificación temprana, unas comunicaciones bidireccionales sólidas y una gestión de la calidad disciplinada, en consonancia con las últimas normas de auditoría en Hong Kong e internacionalmente.