A medida que el mercado de consumo de China supera los 50 billones de yuanes en ventas minoristas anuales, la verdadera noticia no es la escala, sino el cambio estructural. El crecimiento más lento, las compras impulsadas por la IA, la infraestructura de comercio minorista instantáneo, la aplicación más estricta de las normas de competencia y la evolución de los valores de los consumidores están reconfigurando la forma en que operan las marcas. Para las empresas extranjeras que entran en China, la distribución ya no consiste solo en encontrar un socio de ventas. Se trata de determinar quién controla los datos de la marca, la arquitectura de precios, la visibilidad en las plataformas y el posicionamiento a largo plazo en un mercado cada vez más inteligente y regulado.